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La Noche sobre mí.

Es interesante ver como la noche se convierte en un espejo frió y silencioso que te muestra después de unas estrepitosas horas lo mucho que puedes crecer en una pequeña fracción de tiempo, todo en la noche luce mas bello, la ciudad, la gente, la basura... el juego de sombras crea sobre las texturas de la carne y el cemento un efecto único e interesante. El mejor cirujano plástico es la noche con su suavizante oscuridad, ¿por qué no acompañarla de un sorpresivo cigarrillo? que te arrulle el pensamiento y te lleve a los mas serenos y nostálgicos recuerdos, "que hice hoy", "que debo mejorar" y finalmente un "quiero abrazarla".Tan efímero como el humo de aquel tabaco sintetico, aparecen junto a una buena cerveza, las sensaciones eufóricas de los gratos recuerdos, con su cebada maestra fermentada al sabor del buen hablante cataliza la quimica de la buena memoria en un extasis de simulaciones perdidas en ecos de realidad inexistentes. De repente se invocan las poderosas siluetas heroicas de gallardos caballeros ajenos al tiempo, bañadas de luz amarilla urbana flotante. Estallan las discusiones gelatinosas y efimeras con dichas compañias permitiendo comprender que la noche logra un efecto único sobre las bestias terricolas, su capacidad de sobreponer sensaciones rampantes que rasgan el espacio tiempo para habitar de nuevo con nosotros y otorgarnos la fuerza para divagar entre el oceano de ebano finito. A veces empezamos la noche aquí y la terminamos allá, a veces sobrios, a veces ebrios y otras veces con un tobillo doblado.
 

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